La cuna turística de Canarias y casi de España cuenta con una de las playas más mimadas del Norte, verdadero referente del baño en mar semiabierto para los muchos turistas que se hospedan o pasan por la ciudad que inventó esta industria hace 50 años. Fiel a su nombre, Playa Jardin, ideada por César Manrique, oferta diversas y amplias zonas de baño de arena negra en un kilómetro, con diques semisumergidos que alivian el oleaje, cataratas artificiales, una cuidada vegetación que hace más que placenteros los paseos desde María Jiménez, en Punta Brava, hasta el célebre Castillo, así como completos servicios, restaurantes y seguridad. Un verdadero placer para los sentidos en el municipio motor de la economía norteña desde hace medio siglo.