En pleno casco histórico de San Juan de la Rambla, una verdadera joya patrimonial y climática elogiada desde hace siglos, el charco de La Laja se ha convertido desde hace muchos años en un ejemplo perfecto de zona de baño bien cuidada y muy visitada por vecinos, residentes de la Isla y turistas, que lo conciben como el remate inmejorable a una visita obligada a un municipio encantador. Una localidad que ha sabido conjugar el respeto al pasado con los avances de la modernidad. Además, la oferta gastronómica y de bares en el casco histórico sirve de atractivo añadido a una visita inexcusable.