El Macizo de Anaga y su parque rural, espacio natural protegido por su riqueza geomorfológica y biológica, cuenta con playas de lujo para los amantes del paisaje, la libertad y el buen comer. Con ecosistemas tan relevantes como el bosque de laurisilva, reducto del Terciario, este enclave estremecedor y de microclimas presenta las bonitas calas de Roque de Las Bodegas, Almáciga, Antequera (tras una caminata de casi 3 horas o en barco) y Benijo, playas de arena negra de origen volcánico normalmente con oleaje y algo de corriente. Sin duda, suponen el final perfecto a una excursión inexcusable en Tenerife. Lo tienen todo para palpar un lugar diferente en una isla única.