Al igual que el orgulloso pueblo que la acoge (Tejina), la zona de baño de Jóver combina a la perfección la lava característica de las Canarias, el impresionante mar abierto y un área protegida para nadar, tomar sol, descansar y seguir la ruta programada luego tras un chapuzón reparador. Junto a un pequeño núcleo poblacional, Jóver sirve de inmejorable ejemplo de la simbiosis del hombre y la naturaleza durante muchos años con el aliño especial del salitre, la inmensidad oceánica y la tranquilidad de los lugares no masificados y coquetos, típicos de enclaves del arraigo de Tejina.