El Arenal es una de las joyas más vírgenes y atractivas de la Isla para los intrépidos amantes de la libertad, el nudismo y la naturaleza sin casi huellas humanas. Eso sí, se trata de una playa de difícil acceso para los niños, mayores y personas con movilidad reducida en su bajada por el acantilado de La Garañona o desde Mesa del Mar, por lo que hay que extremar el cuidado. El encantador municipio de El Sauzal oferta una de las zonas referentes para los jóvenes más alternativos, aunque cualquiera con un mínimo de sensibilidad debe explorar este paraje, protegido por un espectacular acantilado con vistas hacia el Norte inolvidables. Un lujo salvaje.